PREVENCIÓN BUCAL I

Medidas de prevención bucal, prevención caries, enfermedades bucales
Fotografía: Martin Slavoljubovski

  La Prevención Bucal u Odontología Preventiva ha tenido la función de evitar enfermedades bucales, considerando sólo eso, prevención, sin embargo, en la actualidad, cada vez se aplica el criterio que la prevención en odontología es en realidad una terapéutica, por lo tanto, la terapéutica preventiva en odontología, es fundamental para mantener sano el aparato estomatognático, devolverlo de inmediato a estar en estado saludable en caso de haber sido vulnerado por enfermedades o devolviendo al estado más cercano a la normalidad en caso de haber sufrido daño evitando que continúe evolucionando cualquier patología existente en boca.

  Higiene Oral

  La primera línea de terapéutica preventiva, es la higiene bucal, el enseñar tanto las técnicas de higiene a mis pacientes, ya tienen un largo camino ganado, es esencial conocer y realizar adecuadamente las técnicas de cepillado, tipo de cepillo, aditamentos que pueden utilizarse para complementar la higiene, la pasta o crema dental adecuada según las necesidades, variedad de utensilios para higiene interdental, tipos de enjuague bucal, frecuencia tanto del cepillado como uso de dichos complementos; todo esto podrá mejorar la salud de los tejidos orales.

  Flúor

  Nuestra segunda arma terapéutica, es un elemento que se encuentra en la naturaleza, el flúor, proporciona grandes ventajas a nuestros tejidos dentales de distintas formas, de las cuáles les hablaré ahora.

  El flúor proporcionado en bajas concentraciones, está presente en la placa, en tejidos blandos y duros de la cavidad bucal, afectando en todas las zonas en forma positiva para nuestro beneficio.  Lo relevante del flúor, se ha dicho que está dirigido a la corona dentaria, ya que de esta forma protege nuestro esmalte, sin embargo, es fundamental que se entremezcle tanto en los tejidos duros como en los blandos, de esta forma, estando presente en el biofilm, contribuye a afectar la fisiología celular bacteriana trayendo con ello, mayores beneficios que a continuación expongo.

  El flúor al depositarse en el esmalte, contribuye a que éste, tenga mayor resistencia a los ácidos bacterianos que sólo tienen el propósito de desmineralizar los tejidos coronarios dentales, los ácidos provocan la pérdida de mineral continuamente, provocando que el tejido se vuelva menos resistente, más blando, hasta convertirse en caries.  Gracias al flúor, este proceso puede retrasarse, incluso impedirse dependiendo de la cantidad del ion recibido y la frecuencia.  El flúor no tan sólo reduce la desmineralización, sino que contribuye a generar una mineralización en zonas afectadas por los ácidos donde se ha perdido dureza pero que aún no llega a ser una lesión cariosa.  Otra característica más, es que reduce la acción ácida presente tanto en el esmalte como en dentina expuesta.

  La contribución de este ion, también afecta positivamente a las superficies radiculares, ya que en concentraciones bajas tiene el mismo efecto que en el esmalte, sin embargo, tanto en los tejidos coronarios como superficies radiculares el mayor efecto es cuando el flúor actúa en mayores concentraciones, ya que no tan sólo se llega a unir a los tejidos duros fortaleciéndolos, mineralizando las zonas que han perdido mineral o incluso zonas no desmineralizadas reciben el beneficio aumentando su dureza, sino también se logra gracias a que el flúor reduce la acidez, logrando que las zonas mineralizadas sean más difíciles de disolver, se necesiten mayores concentraciones de ácido producido por bacterias para lograr el mismo efecto que si no se hubiese recibido flúor para la terapéutica de tejidos dentales.

  Gracias al Flúor que no tan sólo se deposita en los tejidos duros bucales, sino también en tejidos blandos, esto es, en toda la zona oral con biofilm o placa bacteriana, ejerce más acciones beneficiosas para nosotros, esto es, afecta a las bacterias, inhibiendo la formación ácida, como reducción energética para la fermentación producida por las bacterias, como la disminución formativa de polisacáridos que facilitan la adhesión de la placa bacteriana a los tejidos dentarios; todo esto conlleva, a la reducción cariogénica.

  A la dentina y superficies radiculares expuestos, siendo tejidos menos resistentes que el esmalte, entre mayor concentración de flúor sea suministrado, mayor protección tendrán y se mantendrán en estado saludable.  Las concentraciones elevadas, demostraron su eficacia en lesiones cavitadas como no cavitadas, sobre todo, si dichas aplicaciones logran tener efecto por contacto durante todo el día por períodos de tiempo prolongados en forma continua.

Dentífricos, pastas dentales, crema dental, enjuagues
Imagen: Hannah Edgman

  Antimicrobianos

  Uno de los mejores antimicrobianos para reducir la formación cariosa, sobre todo en zonas radiculares, es la Clorhexidina, utilizándola en sus dos formas, una es enjuague, después de un correcto cepillado dental de uso diario, contribuirá a la reducción bacteriana, sin embargo, después de su aplicación, tendrá un tiempo muy limitado de acción, pero con suficientes beneficios.  La aplicación de clorhexidina al ser aplicada por un profesional en la clínica, contribuye a mayores beneficios, entre ellos, la acción dura 24 horas durante un tiempo mínimo de 120 días, algunos investigadores aseguran que puede llegar a tener un efecto por 180 días, o sea, 6 meses.  La clorhexidina se va liberando lentamente por largo plazo. Incluso, contribuye a la mineralización del tejido dental.

  El timol en forma líquida o gaseoso, soluble en alcohol, éter y ácido acético, poco soluble en agua, es conocido desde el antiguo Egipto por sus propiedades, ya que resulta antibacteriano y fungicida, posee buen sabor agregándolo en algunos enjuagues y pastas dentales. Se encuentra en el tomillo, orégano, cimeno como en la monarda.

  Sistemas adhesivos dentinarios

  Los sistemas adhesivos se aplican principalmente sobre tejido dentinario sano expuesto por diversas causas.  Su efecto protector, impermeable y reductor de la sensibilidad contribuye a la conservación de los tejidos, algunos de ellos, protegen contra bacterias, reduciendo la probabilidad cariosa, con alta resistencia a los ácidos.

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